Estafas bancarias en la República Dominicana

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Las estafas o fraudes bancarios en la República Dominicana tienen algo de historia, con sonados casos como los de Baninter, el Banco Inmobiliario Dominicano y el Banco Providencial, entre otros. 

Para el experto venezolano Carlos Eduardo Salinas Rodríguez, el principal peligro y punto de cuidado radica en que las estafas bancarias pueden provenir desde cualquier nivel dentro de una organización, es decir, pueden producirse tanto por un alto ejecutivo como también puede incurrir un coordinador de sede, o un funcionario de caja.

Cada uno a su nivel, tiene distintas responsabilidades y distintas maneras de cometer fraudes. Como es de esperarse la magnitud y el daño que causen las estafas puede ser directamente proporcional a los cargos de quienes las cometen. 

En República Dominicana hay grandes casos donde directivos de instituciones financieras, públicas y privadas han defraudado los ahorros de cientos de clientes bajo esquemas de engaño, robo y corrupción, desapareciendo miles de millones de pesos de las instituciones para las que trabajan, comprometiendo la reputación de éstas y en ocasiones propiciando su cierre y desaparición. 

A menor escala pero igual de preocupante y ruin, están los casos de empleados de sedes bancarias en la República Dominicana, quienes haciendo uso de su posición obtienen datos importantes de un conjunto de clientes con la finalidad de retirar dinero de sus cuentas o clonar sus tarjetas de crédito. En este tipo de estafa, trabajadores de los bancos se asocian con personas que no laboran en la entidad bancaria para de este modo evitar levantar sospechas, retiran el dinero de sus víctimas y se reparten la “ganancia” del dinero robado. 

No son pocas las denuncias de dominicanos que aseguran que se retiró dinero de las cuentas de sus familiares fallecidos o de sus propias cuentas mediante distintas modalidades de sustracción del dinero que podían ir desde una operación simulada de retiro de efectivo en caja, retiro de efectivo en cajeros automáticos y el uso de sus instrumentos de pago en “verifones” usados por la red de delincuentes. 

Carlos Eduardo Salinas Rodríguez, perito y consultor en el área financiera del Caribe, indica que además de estas estafas producidas por directivos y trabajadores de instituciones financieras reales y registradas en la República Dominicana, existen muchos casos de instituciones fantasmas que ha conseguido estafar a un gran número de personas, obteniendo millones de pesos de forma fraudulenta. 

En el Ministerio Público dominicano cursan una gran cantidad de denuncias contra falsas instituciones que funcionaban como financieras, cooperativas e incluso como bancos sin estar debidamente registradas ni reguladas por la Superintendencia de Bancos de la República Dominicana (SIB). Entre estos destacan los casos de la “Financiera Inversia” con más de 300 denuncias de fraude, la “Financiera Belgar” que increíblemente tenía varias sedes en territorio dominicano sin estar autorizada por la SIB y “Morales Comercial” que funcionaba haciendo las veces de banco si la supervisión y control de las autoridades. 

Estos casos son comunes en República Dominicana propiciados por el letargo del sistema judicial, en donde muchos de los malhechores han encontrado una ventana para huir del país con el botín antes de ser detectados y apresados. Hay casos que se encuentran actualmente en un limbo jurídico donde los afectados no han recibido repuestas.

República Dominicana resulta favorable para estas situaciones de estafas bancarias ante la falta de regulaciones, la falta de engranaje entre instituciones de supervisión y control y algunos “huecos legales”.  Por ejemplo, hay instituciones que solo se limitan a actuar cuando un cliente ya ha sido afectado, y solo lo hacen para mediar entre las partes, no para regular ni evitar que esto suceda. 

Ante todas estas situaciones en el sistema financiero dominicano que propician las estafas, lo recomendable es informarse bien antes de involucrarse con una entidad bancaria para abrir una cuenta, realizar depósitos, solicitar un crédito, tratar una hipoteca, etc. Evitando caer en ofertas engañosas de instituciones que no estén reguladas ni registradas, y en el caso de las que si lo estén, monitorear en todo momento nuestros productos e instrumentos para detectar y denunciar oportunamente movimientos con los que pudiéramos estar siendo víctimas de fraude.

Carlos Eduardo Salinas Rodríguez